
"Recibe a Cristo en tu corazón", "Dios existe, yo hablé con él" fueron las convicentes consignas del grupo intolerante.
Nosotros tenemos que aguantar sermones, crucifijos y toda la iconografía religiosa por todos lados, en especial en públicos como juzgados y otros edificios públicos (cuando no en la escuela), pero cuando hacemos una inofensiva reunión en un teatro, somos condenados literalmente "a arder en el infierno".
Esta es la famosa tolerancia religiosa. Sépalo. Si fuera por ellos, ya estaríamos ardiendo en el infierno o helados bajo tierra.
(Foto: "El Atlántico", www.diarioelatlantico.com)
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